Amadecasa acaba de desayunar tostadas con aceite, zumo y café con leche. Es su comida favorita del día, le gusta escuchar la radio y se pone el café supercaliente para que ese momento dure un poco más. Electroalex todavía duerme. Amadecasa sale de la cocina y se pregunta qué hacer silenciosamente para no despertar al nene. Hay que coser un botón, recuerda, y en dos pasos entra en la salita de estar donde guarda la caja de galletas redonda y de hojalata que ahora sirve para la costura. Entonces oye un ruido extraño, un gruñido ensordecido como de alguien amordazado intentando hablar. Al lado de la cajita está el flamante estuche negro de la Parker. La tapa tiembla un poco. Amadecasa se arma de valor y la abre despacio.

"¡Por fin! ¿Es que no me oías? ¿Por qué me dejas ahí encerrada?" dice la Parker. A.C. no responde, atónita. Esa cosa inanimada sigue hablando. "¡Pero quién eres tú! Tú no tienes ni idea de cómo tratarme! Apuesto a que no has tenido una pluma en tu vida. Pero mírate, ¿por qué vas con chandal? ¿Es que piensas hacer flexiones aquí mismo con el dedal puesto?"

A.C., indignada, cierra la tapa. Está muy extrañada de que la Parker sea capaz de hablar y se muere de curiosidad, no obstante, no va a permitir que le hable con insolencia.

Con la tapa cerrada, A.C. oye un susurro mucho más calmado. Vuelve a abrir el estuche. "Por favor no me dejes encerrada. Ponme con los otros bolígrafos, que nosotros por las noches tenemos nuestras historias. Mira, estoy infringiendo las normas, no se puede uno dirigir a su dueño, pero es que nunca había tenido uno tan desconsiderado". A.C. acerca la mano amenazante para cerrar la tapa de nuevo. "¡No, no, no, no! Espera un momento." A.C. finalmente se decide a hablar:

- Mira, a ti no te iba a gustar nada el sitio donde pongo los bolis. Es una lata de cerveza recortada, y los habitantes de ella, simples BIC.
- También hay un abrecartas muy elegante, lo vi un día.
- ¿Le has echado el ojo al abrecartas? Pero vosotros, exactamente, ¿qué hacéis por las noches?
- No puedo seguir hablando, las reglas son las reglas.
- Pues ahí te quedas, bonita.

A.C. cierra el estuche y se pone a coser. La Parker tiene una rabieta impresionante. Se le oye patalear dentro de su caja. A.C. abre un poquito el estuche:

- Oye, no hagas eso, que te vas a romper.
- ¡Zorra! Eres la peor dueña que he tenido, no tienes mundo, ni educación, ni nada."
- ¡Pero qué estás diciendo, chalada! ¡Si tú eres nueva! ¡Qué mundo vas a tener tú, si vienes derechita de la fábrica al Corte Inglés, y de allí a mi casa!
- Eso es lo que te han contado a ti, que eres una ingenua. Soy decomisada y antes he tenido dueños de mucho postín.

A.C. está indignadísima. Cierra la tapa de golpe y se va. La Parker es una mentirosa y una deslenguada. Electroalex se ha despertado.