Distorsiones
Estoy atravesando un túnel del metro pero más parece la nave de unos extraterrestres psicodélicos. Veo las siluetas de la gente, salpicadas de destellos luminosos blanquiazules, y borrones donde debería haber caras. Fuera me siento como un vampiro fotofóbico, aquí dentro estoy un poco ridícula con las gafas de sol puestas.
Vuelvo a casa después de haberme hecho un estudio oftalmológico durante el cual me han dilatado las pupilas echándome varias gotitas en cada ojo.
"¡Oye!" Alguien me llama a mis espaldas. Me giro y veo una cara abocetada y abajo unos zapatos rojos perfectamente definidos. Me acuerdo de esos tacones, son de aquella desagradable mujer que estaba también en la sala de espera de la clínica. "¿Por dónde se va a Pitis?" Yo me estoy preguntando cosas como que qué sentido tiene ser borde siendo pija, teniendo la suerte de su lado, sonriéndole la vida. Me doy cuenta de que mi interlocutor no se fijó en mí en la sala de espera y que además no tiene mucha costumbre de viajar en metro.
Convencer es un arte que estoy lejos de dominar pero como suele decirse la práctica hace la perfección. Recuerdo que no es necesario tener la más mínima noción de lo que se habla para resultar convincente. Hay que apelar a la seguridad en uno mismo y sobre todo a la inseguridad de los demás. Me quito las gafas despacio y hago como que puedo leer el panel informativo de las estaciones colgado frente a nosotras. "Es por ese pasillo", le digo muy seria. Hay que añadir algún detalle accesorio para aumentar la verosimilitud "son exactamente diez paradas".
Cuando llego a casa me encuentro a Electroalex muy contento; sabía que haría buenas migas con su cuidador. Por lo visto Johnny está jugando a hacerse el muerto, tumbado en el suelo, y el nene está subido encima a caballito. Como hay demasiada luz para mis sufridos ojos, bajo rápidamente las persianas de casa y busco a Johnny para darle las gracias pero ya se ha marchado. Debía tener mucha prisa. Me cae muy bien este vecinito, estoy pensando en proponerle que sea mi niñera oficial. Dicen por ahí que es un friki y que mirarle a la cara da miedo. Pero a mí me parece muy legal y le encuentro cierto parecido con Bruce Willis.
De todas formas hoy tengo la vista y la razón distorsionadas.
(Dedicado a Pepe, que siempre tiene la solución.)




unamamyblogosferica dijo
Jajajaja....Vengo de la casa de tu vecino.....Pero niñaaaaa ¿tu que tienes en tu casa? ayyyyyyyyy que dios te la depare buena....!Ese niño es un diablillo! encantadorrrr jajajja.
Espero que te hayas recuperado ya de esas dichosas gotitas (las conozco muy bien, te dejan que no se ve ni torta).....Me has hecho pasar un rato muy divertido.
Que tengas una muy muy feliz semana
Besabrazosss
3 Marzo 2008 | 01:34 AM