Las cosas materiales, las cosas prácticas y otras muchas cosas más
"¿En qué piensas? Pareces más distraída de lo habitual." Le dice Pepe a su mujer mientras cenan.
Amadecasa es desapegada por naturaleza, en el sentido de que no tiene mucho apego por las cosas materiales y por extensión, las cosas prácticas. Ella prefiere poner su mente al servicio de altos pensamientos completamente inútiles para su vida diaria. En muchos sentidos eso la convierte en una personita encantadora, soñadora y con mundo interior, pero sabe que es un continuo fastidio para sí misma y los suyos, que siempre están dando la vuelta a por eso que se dejó en casa, fruto de su imperdonable falta de concentración.
Amadecasa parece un monstruo con esa cara. El último despiste fue... 'Un momento, yo no he escrito eso de que A.C. parece un monstruo. Ni siquiera lo he pensado.' Pues es cierto, mírate al espejo. Se mira y efectivamente está horrible. Tiene la mitad derecha de la cara hinchada. 'Ha vuelto a pasar, ese mírate al espejo no es mío'. A.C. piensa por un instante que quizá esté volviéndose esquizofrénica pero en seguida desecha la idea.
- ¿Eres tú, Parker? Como las reglas no te permiten hablarme, has decidido escribirme, ¿no?
Silencio.
A.C. estaba contando que el último despiste lo tuvo ayer mismo. Fue al dentista a sacarse una muela del juicio y olvidó coger la radiografía de su boca. Al final alguien tuvo que llevársela. ¡Qué mujer tan torpe!
- ¿Otra vez insultándome? ¿Cómo lo haces Parker?
Las plumas de mi familia hemos escrito grandes obras de la literatura universal, una deferencia que hemos tenido hacia los humanos.
- Pero tú no puedes escribir sola. Alguien tiene que sostenerte en vertical.
La que escribo soy yo, tú sólo me sujetas sobre el papel.
- Eso no vale, es como decir que puedes follar siempre y cuando alguien te maneje el pizarrín.
Por favor, no seas vulgar.
- Por favor, no seas faltona, creída, borde y fabulera.
Y A.C. le pone el capuchón a la Parker.
"Estoy pensando en el blog", contesta Amadecasa a Pepe mientras cenan.





patrullanti VICIO dijo
No es para tanto. No se te cae la baba sin enterarte, qué más quieres? Hace poco también fui a lo mismo al maxilofacial, y me dijo que corría el riesgo de quedar con el labio y parte del mentón insensibles. Recuerdo pocas cosas tan relajantes como sentir correr el hilo por mi labio, parecía que me besasen en vez de coserme jajajaja
Tu pluma es como la ouija, aunque te diga lo contrario, sólo dice lo que lleva dentro la mano que la mueve.
Es curioso, siendo tan diferentes, que lleguemos a conclusiones idénticas en asuntos importantes y concretos. ¿Recuerdas el cd? Llevo unos días buscándolo, me gusta mucho. ¿Recuerdas la rosa escindida? Hace ya un tiempo que tenía el tema clarísimo... Da que pensar.
salútenes.
10 Marzo 2008 | 10:54 PM