La gran evasión II
El desconcierto de Amadecasa se transforma primero en indignación y luego en rabia. "Parker se ha ido con el repartidor". Ahora no tiene tiempo de pensar los porqués, es el momento de la acción.
- Nene, vamos a salir.
AC y el niño salen disparados de casa. Bajan por el ascensor, corren hasta la garita del conserje, Electroalex pierde una zapatilla y a AC se le cae la goma del pelo.
- Wilson, ¿por dónde ha salido el del Chiper? Es muy urgente.
- Acaba de pasar por la puerta principal, ¿estáis bien?
- Por favor, cuídame a Electroalex un momento. Vuelvo enseguida.
Entonces Amadecasa esprinta hasta la puerta y sale de la urbanización. En la esquina las luces de la furgoneta del Chiper acaban de encenderse. AC la alcanza sofocada y con la melena revuelta justo antes de que el repartidor arranque y abre la portezuela del conductor.
- ¡Dame la pluma!- dice AC con mirada desafiante. El chico se sobresalta en su asiento.
- Perdón, ¿cómo dice?
- Tienes algo que me pertenece. Bájate de ahí y mira en los bolsillos de la chaqueta.
El chaval mira a AC con extrañeza, pero obedece. Sale de la furgoneta y ella, impaciente, saca la pluma de uno de sus bolsillos. Respira de alivio y sonríe mientras el repartidor balbucea mil excusas proclamándose inocente.
- No tengo ni la menor idea de cómo ha llegado eso a mi chaqueta. Por favor, no informe al gerente del supermercado, necesito este trabajo.
- Vale, no diré nada- AC sabe que el chico sólo es culpable de tener pinta sospechosa. - Pero al menos, devuélveme la propina.
- ¿Qué propina? Si no me ha dado nada...
- Yo no, pero supongo que alguien le habrá dado algo hoy, ¿no?
- ¿Va todo bien, Amadecasa?- Wilson se ha acercado junto a ellos con Electroalex de una mano y una porra en la otra. El conserje es un negrazo alto y tocho como un armario, que un día le dijo a AC "Ojalá te quedes atrapada en el ascensor para que yo pueda rescatarte."
- Todo bien, Wilson. Ya está todo arreglado. Gracias.
Una vez en casa, AC pone a Parker en la lata de cerveza con los BIC y el abrecartas.
- ¿Por qué has intentado fugarte con ése?
No contesta. AC se siente triste y decepcionada. Antes de salir de la habitación escucha:
- Y tú, ¿por qué fuiste en mi busca?
AC considera que es mejor omitir el dato de que la pluma cuesta una pasta.
- Porque me gustas mucho.
Silencio.




mixcelaneas dijo
Está bien... muchas veces es mejor decir lo que él otro quiere escuchar. No decir que la fue a buscar porque es muy costosa sino que la extrañaba porque le gusta mucho. Quizás en el fondo sea ésta la verdad. Y quizás sea el comienzo de una mejor relación entre las dos, no?
Besoss, que tengas muy buen comienzo de semana.
13 Abril 2008 | 09:49 PM