Algo sobre mí: ama de casa
San Pablo, antes de ser santo, antes de convertirse en el apóstol más viajero y esforzado en llevar el Evangelio fuera del territorio judío, fue el más ferviente perseguidor de la secta cristiana. El misionero lo llevaba con mucho orgullo (¿se enorgullocerán de algo los santos?), alegando que nadie mejor que él podía atraer almas al lado bueno, puesto que conocía de primera mano los argumentos del lado tenebroso.
Yo no soy santa, ni siquiera beata, pero sí que soy un abortivo, como San Pablo. Yo no iba para ama de casa. Y lo digo no como el peón de albañil que en realidad iba para carpintero, o como la modelo que iba para actriz. No. Lo digo como quien sin tener una vocación precisa habría estado dispuesta a dedicarse a cualquier cosa, excepto a sus labores. Esas amas de casa con sus plumeros, sus carritos de la compra y su dependencia económica del marido. ¡Qué horror! Todo menos dar ese paso atrás en la escala evolutiva, todo menos deshacer el camino labrado con tanto sudor y lágrimas por la militancia feminista.
Y heme aquí que la vida (¿Dios?, ¿el azar?, ¿mi falta de principios?), me pone en mi sitio y me convierte justamente en eso tan odiado, ama de casa profesional.
Las amas de casa quizá nunca han tenido el reconocimiento que se merecen por parte de los hombres. Sin embargo, ahora han perdido el respeto hasta de las propias mujeres, como yo misma puedo constatar.
Todas las historias ya han sido contadas antes por alguien, aunque nos parezcan nuevas. A mí me entretiene buscar un refrán, esos retazos de sabiduría popular, para resumir un texto. Mi historia se puede abreviar en un sencillo pero contundente: "¿No querías sopa? Pues toma dos cazos." Aunque finalmente descubrí que la sopa no estaba pero que nada mal.
Abortivo: Dícese de la enfermedad que cura antes de llegar a su máxima evolución habitual.




mixcelaneas dijo
Me hiciste recordar una anécdota que contaba una cocinera argentina famosa. Dice que cuando hacía la fila para no sé qué trámite, le preguntaron a la señora que estaba antes que ella si trabajaba y ella dijo: "No, soy ama de casa". Y después se refería a que lo nuestro es un trabajo y muy importante, que hay que decir con mucho orgullo que se es AMA DE CASA. Pero nosotras mismas nos "tiramos pa´bajo" como decimos aquí. Nosotras mismas, me incluyo, no le damos el valor que tiene a lo que hacemos.
Besossss!!!!!
22 Abril 2008 | 12:29 AM